Camila Cabrera tiene 14 años y padece fibrosis quística. Como no puede salir recibe un servicio de educación a domicilio.
Camila Cabrera tiene 14 años y desde que nació padece de severas y habituales infecciones pulmonares a causa de una fibrosis quística, enfermedad que diezma sus defensas y la obliga a permanecer buena parte del tiempo en el interior de su casa, a resguardo del contacto directo con la gente.
"No puedo estar cerca de las personas resfriadas porque me hace muy mal", resume con inocencia la niña, que vive junto a sus dos hermanos y sus padres en La Costa, un paraje formado por un puñado de viviendas al costado de la ruta 50 en el departamento de Santa Rosa.
Debido a su frágil estado de salud que además suele afectarle los intestinos, el páncreas y el hígado, Camila no asiste a la escuela secundaria y en cambio recibe un servicio de educación domiciliaria. "Ya estoy en 9º año y me va bastante bien", dice orgullosa cuando se le pregunta por los estudios y ahí nomás, como para confirmar que no exagera, busca y muestra su libreta de 8º año, llena de buenas notas.
"Es difícil evitar que se enfermen pero hacemos todo para que ella y Alexis (su hermano de siete años sufre la misma enfermedad) estén bien", cuenta Bety, la mamá de los chicos.
Y enumera una larga lista de precauciones que debe tomar la familia para evitar recaídas, entre las que se encuentran el uso de desinfectantes, de barbijos, de comidas con sobrecarga de grasas (que evitan desnutrición) y tubos de oxígeno para dormir, que los padres deben controlar en plena madrugada.
Bety tenía una peluquería en su casa pero la posibilidad de que las clientas pudieran contagiar a los niños y los crecientes cuidados que requieren hizo que el matrimonio decidiera cerrar el local y la familia vive ahora con el sueldo de Ariel, el padre de los chicos, que es obrero en una bodega de la zona.
Con la idea de apoyarla en sus estudios y brindarle una herramienta que la mantenga comunicada con sus amigos y profesores, la comuna decidió regalarle a ella (y a su hermano Alexis) una computadora y también una conexión gratuita a internet.
"Por su enfermedad no pueden convivir con sus compañeros y decidimos darles una computadora para que tenga toda la información que precise, para que pueda chatear y estudiar", comentó el intendente Sergio Salgado.
Camila está contenta con su netbook y aunque hace apenas unas horas que la ha recibido en su casa, ya adelanta sus planes de pedirle a los profesores que le envíen tareas por email.
"Es un tratamiento muy caro, con remedios importados pero afortunadamente lo cubre la obra social", cuenta Bety y agrega que cada diez o quince días debe viajar con sus hijos hasta el hospital Notti (a unos 70 kilómetros de su casa) para hacer chequeos y exámenes: "De todos modos y por muchas precauciones que tomemos, una o dos veces al año terminan internados".
Sobre qué quiere estudiar en el futuro, responde sin titubear: "médica forense", y la respuesta suena bastante lógica si uno piensa que desde pequeña está habituada al contacto con doctores y con las salas y pasillos del hospital Notti, y que siempre le han resultado más familiares que las calles de su propio departamento
No hay comentarios:
Publicar un comentario